Mi madame Bovary

¡Hola, mi vida! ¡qué suerte que viniste! ¡qué alegría me das! estaba pensando en vos, en cuánto tiempo hacía que no venías a visitarme. ¿No pensás que tenés una abuela que está vieja y sola? Hacete un ratito para pensar en mí, yo que te quiero tanto. Venite de una escapadita que para vos no es nada y para mí es una alegría tan grande que ni te imaginás. Yo no puedo ir a ninguna parte, mi amor, si no te visitaría, pero esta rodilla me tiene malísimamente mal.

Te veo grande… ¿tenés novio?. ¿Y qué estás esperando? Estaba pensando que algún día te tenés que casar. Ya estás en edad de empezar a ocuparte, no te dejes estar porque después es cada vez más difícil,  se llevan rápido a los mejorcitos y te quedan los peores. Quizás ahora pienses que no es importante, que es más divertido ser soltera, pero no, cuando uno es joven no piensa bien… es divertido un tiempo corto, después uno se vuelve viejo y la soledad es muy triste, te lo digo yo que estoy sola como un perro ahora que tu madre está enojada. ¡Qué sería de mí sin mis nietas! porque lo que es por esas dos hijas mías, no puedo esperar mucho… cría cuervos, dice el refrán. Cría cuervos.

Antes, cuando vivía Torcuato, era distinto. Aunque peleábamos mucho -lo sé- yo me entretenía, qué sé yo, aún renegando se me pasaba el día. En cambio ahora, sola en este barrio que no pasa nadie, es como un cementerio, ¡no ves un alma!, no es como antes que vos salías a la vereda, conversabas, los chicos jugaban y se te pasaba la tarde. Ahora estamos todos solos.

¿Qué te estaba diciendo?… que algún día te tenés que casar. Buscar un muchacho bueno y trabajador pero que además tenga un poco de ambición. Porque eso es lo que yo sufrí toda la vida: la falta de ambición de mi marido. Desde que soy jovencita que espero la casa, ¡si le habré dicho a Torcuato! ¡dejó pasar todas las oportunidades!. Él era bonachón, creía en la gente, trabajador como ninguno, pero le faltaba ambición. Lo qué esperé la casa… bah, ahora qué importa, ya está, ahora de vieja parece que vivo de prestado. Así es la vida del pobre.

Nunca nos faltó nada, pero era sólo lo necesario. Si un mes compraba algún género para hacerle vestiditos a las nenas nos quedábamos sin ir al cine. La comida nunca nos faltó, a Dios gracias, pero él te daba el sobre a principio de mes y si te alcanzaba bien y si no también. Y así fue toda la vida, hasta con los miserables pesos que cobraba de jubilación. Tu abuelo era codito, ¡qué digo codito! ¡avaro! de viejo se volvió avaro ¿vos sabés? no le gustaba dar plata, siempre preguntaba para qué, y que esto y lo otro. Muy mal la pasé yo. Solo yo sé lo mal que lo pasé. Por eso te decía, que sea un muchacho con ambición, ambición de crecer, de tener su casa, su auto. Yo sé por qué te lo digo.

Qué mal tengo las manos. Si vos hubieras visto las manos que tenía yo, mis amigas me envidiaban las manos. Claro que después, una vida lavando platos y se te van estropeando, y cuando te querés dar cuenta las tenés así. Siempre digo que trabajé como una esclava… ¿y todo para qué, me querés decir? para nada. Nadie te agradece. Si nunca hubiese hecho nada, estaría igual que ahora. En fin… ¿me limás una uña? tengo esta que me molesta, compré quita esmalte así que después, si querés, me arreglás las manos. Yo sé que a vos te gusta hacerme las manos.

No estoy bien del estómago. No sé que tendré porque yo no como nada, estando sola no me dan ganas de cocinar. Toda la vida me la pasé cocinando para muchos y perdí lo que es cocinar para uno. ¡Si habré cocinado! ¿vos no te acordás? Así que no sé cocinar para mí. Pico y pico, y se ve que algo me cayó mal. ¿Querés comer algo? la abuela habla y habla y no le da nada de comer a su nieta, esperá que te traigo alguna cosita. Tengo galletitas pero deben estar húmedas. Todo se me pone feo. Si hubiera sabido que venías te compraba.

¿Qué te estaba diciendo? ah… que te tenés que enamorar. Lo más importante de todo es el amor. Sí, el amor es fundamental. Yo siempre le digo a las chicas jovencitas que si no están verdaderamente enamoradas no se casen. Tenés que estar enamorada… si no… mirame a mí… era tan estúpida, tan jóven, ¡yo qué sabía!? ¡nada sabía yo! yo no pensaba que por firmar un papelito quedaba condenada para siempre. Yo a tu abuelo lo quise mucho… pobre Torcuato que en paz descanse, al final una vida juntos, pero no sé, como que faltó algo.

¡Tan lindo era! vos no te imaginás lo buen mozo que era tu abuelo, como un artista de cine. Ese porte, los ojos azules -todos los hermanos tenían ojos azules- esa sonrisa de cantante. Preguntá en el pueblo, las chicas se desmayaban cuando pasaban los hermanos haciendo pinta. Y yo me dejé llevar, mi papá me lo dijo. Mi santo padre, antes del casamiento, me dijo que lo pensara. ¡Mirá papá como sabía!. Pero bueno, yo, estúpida, no lo escuché y me quedé con que era trabajador y lindo ¡fijate vos que estupidez!. Por eso te digo, tenés que casarte enamorada, y no te fijes por lo lindo o lo feo, más bien buscate uno feo que es mejor. Total para linda estás vos, mi amor, ¡qué linda que estás! tenés lindas las cejas y estás más gordita. ¿No te enojás que te diga así, no?

¿Me lo vas a traer al muchacho cuando lo encuentres? yo lo quiero conocer. Me avisás el día anterior y yo preparo algo rico. O pasen a tomar unos mates, así lo conozco. No te olvides de avisarme así me arreglo, me peino un poco que ando hecha una zaparrastrosa desde que no espero a nadie. Es feo estar solo. La única que se acuerda de mí es Aurora, pobre mujer, pero a mí me pone nerviosa, ya sabés, no escucha, y que me venga a visitar para quedarnos calladas me pone nerviosa. Pobre Aurora. Dice que la tenés abandonada.

Te voy a pedir un favor, ¿después me llevás a tomar la presión? es una escapadita hasta la farmacia. El muchacho es medio bobo pero me da los remedios sin la receta, que eso es importante. Porque voy de este médico… este… el viejo roñoso del Pamy, ese que está acá a la vuelta, no me sale, debe ser porque es mezquino, bueno… es un viejo asqueroso y no está nunca, y yo si no tomo el trapax no duermo. No. A mí no me puede faltar el trapax porque si no pasan los días y yo no duermo y eso me hace mal. Muy mal. Después me sube la presión a las nubes y ese es mi mayor miedo, quedar impedida, la cara colgando ¡Dios me libre! sería lo que me faltaba. Yo, te digo la verdad, prefiero morirme, que Dios me perdone, pero para quedar molestando a la familia y sin hacer nada es mejor morirse. Yo pienso así.

¿Ya te vas? ¡pero si acabás de llegar! No te vayas, no te vayas, por favor… quedate un ratito más. Quedate que tengo que hablar con vos. Te estaba esperando.

Me tenés que ayudar: viste que no me hablo ni con tu madre ni con tu tía, esas dos que mirá lo que serán que no quieren ni a su propia madre. Lo que te quiero decir es que yo quiero ir al cementerio a llevarle flores a Torcuato, quiero ir para el día de los muertos. No quiero que llegue el primero de noviembre y que el nicho esté descuidado y sin flores. Cualquiera va a pensar que no nos importa y para mí es muy importante llevarle flores a Torcuato. Todas las noches le prendo una velita y rezo. Rezo por él, por su alma, y rezo para tenerlo cerca, porque si no hubiese sido porque ellas quisieron llevarlo al pueblo, yo podría llevarle flores a mi marido sin molestar a nadie. Me tomo un remis y listo. Pero las señoras hicieron lo que quisieron, no consultaron a nadie y ahora hay que andar pidiendo favores. No tienen verguenza. Quiero que hablés con tu mamá así como cosa tuya. Hacete la zonza si te pregunta algo.

A veces me quedo pensando, acordándome de cosas de antes, de tiempos felices. Mi juventud con mamá y mis hermanos, fui muy feliz. Después cuando nacieron las nenas, mientras fueron chiquitas. Pienso, pienso. Cuando vos eras chiquita estábamos todos juntos, también ahí fui feliz. Por lo demás, una pobre infeliz. ¿En qué me equivoqué? ¿Yo te conté todo, todo? Me parece que vos no sabés. Un día que vengas con más tiempo -ya sé que estás muy ocupada- yo te voy a contar toda la verdad.

Prometeme que vas a volver pronto. Gracias, mi amor, yo también te quiero mucho. Estás tan linda que no te van a faltar pretendientes, pero a vos que eso no te importe. Vos tenés que enamorate vos. Eso es importante.

Andá con cuidado que si te llega a pasar algo la abuela se muere. ¿Me vas a llevar flores cuando ya no esté? decí que sí, así no estoy sola y aburrida.

Anuncios

10 comentarios sobre “Mi madame Bovary

  1. ayyyyyyyyyy Viole… hiciste que Juanita (mi abuela) se hiciera presente en este relato…me acordé de las charlas que tenía con ella cuando volvia de la facu o el laburo y me preparaba unos matecitos…
    Qué duro llegar a viejos…

  2. EXCELENTE Vio…. es la historia de mis abuelos, los de las chicas, y seguramente sea la nuestra…la REALIDAD misma hecha narración…Particularmente me dan una TERNURA increíble los ancianos!!!….Besossss!!!!

  3. Son todas las abuelas juntas en un solo arquetipo. Y me asusta te confieso. Me hace pensar que cosa podre yo hacer para no vivir esa soledad conmigo misma algun dia…
    Genial como siempre Violet!

  4. El otro día Fide me dijo:- ¿sabés que voy a hacer cuando seas viejita? yo ilusionada, le contesté ¿que vas a hacer hijo? – Te voy a llevar a una residencia (de ancianos)!
    … y lo dijo como si fuera un spa! me dió no se qué romperle la ilusión.
    Por lo menos habrá gente de mi edad para charlar…(si pueden)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s