El rey es el deseo

Es víspera de nochebuena y estoy bajo la morera comiendo las nueces que gané esta mañana. Los preparativos para la cena quedaron interrumpidos porque la tarde está linda para gestar el ánimo de parranda y no para el trabajo en la cocina. Elijo la más brillante para mi hija más pequeña y me entretengo pensando que esas nueces aparecieron por arte de magia… Qué cosa bárbara… Esa misma mañana no tenía nada y después, las quise y las tuve, al primer intento. Es para creer o reventar.

Mientras pienso en esto me acuerdo de mi madre. Asomaban los años noventa y  el cambio comenzó un día cualquiera, cuando halló un libro de la maestra de yoga hindú, Indra Devi, y fue como si hubiese encontrado la llave de entrada hacia la nueva era. Devoró toda la bibliografía al respecto y poco a poco perdió la capacidad de conversar sin citar a Deepak Chopra. Era fascinante escucharla. En esa época en que todos los espejos de la casa tenían escritas afirmaciones del tipo “me amo y me apruebo”, “está todo bien” (estas dos estuvieron en el espejo de mi baño por un lustro) mi madre empezó a tomar a mal los comentarios que no fueran felices. Y casi no podíamos hablar de nada con sinceridad. Todo lo malo o negativo debía quedar encapsulado fuera del territorio de su casa, donde el lenguaje marcaba la pauta feliz. Tampoco aceptaba debilidades o dudas, como aquella mañana en la que yo intentaba abrir un portón de quinientos kilos, con los rieles oxidados, y me rendí por falta de fuerzas, abatida; mi madre, sonriente y desde el auto, me gritó una orden implacable: “¡Con la mente!”. Y con la mente y un grito samurai pude abrirlo, y pudimos salir del encierro en el que estábamos. Así fue como poco a poco este método de mentalidad positiva le rindió sus frutos. Se alegró notablemente, se compró un sombrero de paja al que agregó un pañuelo rojo y decidió construir una huerta. Cantaba sola, organizaba fiestas y adelgazó veinte kilos. Fue el poder de la mente.

Mientras me decido por otra, espanto a una mosca y mascullo que todo el asunto de las nueces comenzó la primavera anterior, cuando recibí por mail un video de nombre poco prometedor: “Y tú qué sabes”, pero venía con una recomendación impactante: Te va a cambiar la cabeza. No voy a hacer una reseña porque no es lo que quiero contar, pero básicamente el documental se pregunta qué tanto sabemos de nosotros mismos y qué entendemos por “realidad”. Afirma que la mente humana tiene la capacidad -no utilizada- de influir y modificar la realidad tangible (casi lo mismo que sostenía Esteban, en 1972, cuando intentaba pasar las páginas de un libro con la mirada).

En el marco de la física cuántica, la mente de un observador es un reino no descrito por las leyes físicas, es algo que pertenece al plano del concepto, de la noción, de lo no científico: el amor, la energía, la fe, entre otras poderosas realidades abstractas son manifestaciones de este reino peculiar que no conoce ni el arriba ni el abajo. Y en este reino, el rey es el deseo. Que nuestra realidad es, en definitiva, el resultado de la intención que le pone ese observador único y especial. Nunca supe si entendí bien, pero quedé muy impresionada.

Poco a poco fui atando cabos subconscientes y me obsesioné con la idea simplificada de que el mero deseo es suficiente para conseguir las cosas. Un deseo real, verosímil, un deseo que sea posible aunque improbable. No la pavada de desear una isla o un viaje al espacio. La cosa es sería y consiste en buscar los deseos más genuinos e imaginar los caminos que conducen a ellos. Concentración. Atracción.

Esta mañana de nochebuena tuve un entrecruce con Alejandro, el padre de mis hijas, quien hizo un reclamo injusto y a destiempo por la falta de nueces, turrones y demases para la mesa de navidad. Mi contestación, ridícula y a la defensiva, fue que se las habían devorado antes de tiempo. Y no me contuve en hacerlo responsable hasta el final.

– No te preocupes, si vos lo deseas, lo vas a tener. Pensá que los turrones están, que sólo falta que aparezcan. Las nueces son una realidad concreta en la mesa de esta noche. Física cuántica. Si no aparecen es que no las deseaste lo suficiente. Así que ya sabés: atracción.

Las tres nenas nos miraban. La mayor preguntó si podían ayudar en algo. Le dije que sí. Que las tres hagan fuerza con el pensamiento para que aparezcan las nueces. Que deseen un mantecol durante toda la tarde.

Porque yo pensaba que si ellos realmente lo deseaban y andaban todo el día con lo mismo, eso iba a motivar que al atardecer me subiera al auto y me metiera en un supermercado del infierno para conseguirlo. Algo posible pero improbable. Y mientras levantaba los trastos del desayuno visualicé lo que yo más deseaba en ese momento: una bandeja adornada, el combo completo. Me sacó del ensimismamiento el sonido del teléfono. Era la empleada de la panadería que llamaba para avisarme que había sido la ganadora del segundo premio del sorteo de fin de año y que podía pasar a retirar la canasta navideña.

Así fue como llegué abajo de la morera para disfrutar de las nueces encantadas. Mi hija mayor pregunta si yo creo que lo que nos pasó fue un milagro de Navidad. Le digo que no lo sé. Su hermana no sabe bien qué es un milagro. Pienso y le digo que es algo maravilloso, no se me ocurre nada más. Sólo atino a comer, me siento despreocupada, poderosa, casi como una bruja que descansa después de un trabajo. Las nenas se quedan a mi lado, silenciosas. El perro nos mira expectante.

Mi hija mayor interrumpe la calma para opinar que lo realmente maravilloso es tener deseos útiles, que lo demás es práctica, que no hay milagro. La adoro. Yo creo que sí hay un milagro, y es atreverse a sobrepasar los límites que nosotros mismos nos ponemos en nuestra cabeza. Eso es poder, poder sobre uno mismo y sobre lo que nos rodea. Lo demás es práctica.

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23 comentarios sobre “El rey es el deseo

  1. El signo de pregunta quedaba bien. Pero sí, de eso se trata la cuántica. Para mí es como “del mundo de las posibilidades”, es genial cuando me conecto con eso. Sé que está ahí, aunque tampoco lo comprenda bien. Y también es mucha responsabilidad, debe ser por eso que me olvido o lo niego cada tanto. La peli me gustó, y no. Es rara, pero la información es clave.
    Además de la tópica y la certeza, me gustó la ida y vuelta en la narración. Y me deja un gusto POSITIVO!

    1. Sí, algo cambió para que no escriba con negatividad subyacente…y eso que no agoté la hiel, pero estos días anduve contenta y se termina reflejando acá. La ida y vuelta en el tiempo fue un ejercicio. Leyendo a Juan Villoro, que va y viene hasta el mareo, me avivé solita de que puedo contar algo lineal o saltando, que soy la dueña del tiempo de mi relato, antes no me daba cuenta. Así que esto se pone más entretenido ahora. Gracias N!

  2. como siempre, muy bueno Violeta! y además en concordancia con mis obsesiones… ultimamente estoy enfrascada en visualizar mis deseos a ver si con el poder de mi mente la energía del universo me los concede. En lo material me está fallando, pero en las actitudes de los demás me da algunos resultados… es lo que decís: es cuestión de práctica.

  3. Hermoso! conocía la historia, pero volver a leerla me hace llorar de risa y emoción …
    “Qué deseen un mantecol toda la noche” me encantó!
    Extrañaba tus relatos, Viole! me encantan!

      1. Si, fue la víspera de la navidad del año pasado, no?? yo intento visualizar pero parece que no lo hago bien! hasta no conseguí nada…tengo que aprender: con la mente!
        Besotes

  4. yo también me acuerdo de la anécdota.
    y también extraño tus relatos, Viole!

    yo deseo algo fuertemente hace 8 años!
    deseo, visualizo, pero no se me da 😦

  5. Soy tu fan Viole! Me encanta que te leo y me transporto, la primera persona me genera identificacion automatica y, en lo que dura el relato, soy Viole! Es impecable tu capacidad descriptiva! Te sigo! Besos!

  6. Superb!
    Cuando leo algo escrito por vos inmediatamente soy transportada al sitio que propones, a la historia que contas. No hay dudas…. estoy ante la presencia de una buena escritora porque usas las palabras justas y necesarias para que otra persona ajena a tu mundo pueda entrar en él y vivir lo que propones. Otra vez me llenas el corazon de emociones. Ahora digo yo… te las comiste todas antes de que llegara Alejandro???? Besos Vio

  7. Viole! Me acuerdo mucho de ese relato tan positivo! De como los mandaste a todos a visualizar! Me encanta leerte, alguien dijo por ahí q mientras dura el relato se siente Viole, me pasa algo parecido, puedo ver tu lugar, tus nenas, tu cara de paz, tu canasta de nueces! Divino!
    Visualizá la AU lejos del Parque, vas a ver!
    Besotes, Viole!

  8. VIOLETA sos una genia !!!! te juro que leo tus relatos y me hace muy bien , contas las cosas con tanta claridad y dulsura que me haces imaginar todo como si lo estuviera viviendo !!!!! sos mi mejor libro , la paso genial y espero la historia siguiente !!!!! muchos besos para VOS , ALE , y tus tres SOLES !!!!!!!

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