Rodeada de flores

I.

Hace unos días me levanté con una sensación de sinsentido universal que me llevó a despedirme de mis amigos de la red, a cortarle el teléfono a una amiga del alma, a trenzarme a los gritos con mi hermana y terminé la semana más sola y peor. Estoy deprimida. Deprimida en grado dos en una escala del uno al diez, siendo el uno una tristeza velada y el diez una depresión machaza, de esas de cama y psiquiatra al teléfono. Pero no voy a menospreciar mi estado, un puesto dos me baja a cero la tolerancia y me sube sin límite la ansiedad. No soy deprimida triste, soy deprimida mala.

Y lo más peligroso es que no hay motivo aparente, nada que buscar, nada que decir. Es el cuco de la inconformidad. Y me encuentra porque debido a algún tipo de defecto congénito, cada tanto se me van las endorfinas con la orina. Bajo la guardia y no me cuido. Pero para mí es evidente que hay un factor hereditario, hasta donde se sabe mi bisabuelo era depresivo y le siguió una cadena humana de parientes abrumados.

Así empezó mi gran depresión del año 1996, cuando ya hacía tres años que vivía sola en San Telmo (no tan sola, mi novio vivía a una cuadra), después de mucho tiempo de desamores, mentiras y soledad. Arrancó con una tristeza sin motivo y una creciente falta de interés por todo lo que hasta ese momento me había importado. Empecé a subestimar todo lo bueno que me había pasado y a redimensionar todo lo malo. Me sentí culpable, cobarde y merecedora de cosas peores, y perdí el deseo de vivir bien.

Comencé a sentir miedo de la gente, de que me hablaran, de que me miren, de que me extraigan la poca energía que me mantenía en pie. Ni hablar de tener que explicar mis emociones, eso me motivaba a dar vuelta la cabeza en la almohada. Y mucho miedo a los espacios públicos, sea la vereda o la casa de un amigo. Un miedo infundado que olía a cierto y que en pocas semanas escaló a pánico. No fui más al trabajo ni salí de la habitación, no me lavé la cara ni los dientes ni me cambié la ropa sucia y arrugada por varios días. Tomaba agua para poder llorar.

Mi novio, novatísimo en asuntos de tristezas ajenas, se asustó mucho la noche que me arrastró a una reunión íntima de cumpleaños, so pena de abandonarme por no poner nada de mí para la recuperación (como si yo tuviera algo para dar) y terminó perdiéndome, y se pasó la noche buscándome por el barrio oscuro de Palermo. Me encontró el dueño de casa cuando buscaba una chinela, estaba debajo de su cama matrimonial, hecha un ovillo y dormida.

Después de este episodio se convocó a una curatela familiar de urgencia. Llamaron a mí tía Chiche que es vidente de nacimiento, y les dijo que me veía en un futuro rodeada de flores, que no daba interpretaciones. Mi madre, experta en tristezas (y malpensada) se asustó tanto que asumió la conducción del asunto y buscó un remedio acorde a mí, que soy de los que no pisan un consultorio si no es en camilla y nunca tomo medicamentos. Me habló de una doctora, que además de ser psiquiatra, recetaba un extracto de flores que era milagroso. Fue así que me llevaron a la casa de Elba G, una vieja concheta de Belgrano que apenas la vi me arrepentí de todo. Pero ya estaba sentada en su living. Le hablé llorando a moco tendido y le conté en pocas oraciones que mi único deseo en esta vida era que me pisara un auto.

– ¿Pensás en la muerte a menudo, Violeta?

– No, no me animo a morirme de verdad, me falta coraje. Yo solo quiero estar en un coma profundo, uno que no me deje pensar. Y sueño con despertar en algunos años sin recordar quien soy ni adónde pertenezco.

– Bien – dijo mientras anotaba febrilmente en su cuadernito. – Te voy a dar un Rescue Remedy, un cóctel de cinco flores que (… acá no presté atención…) y pronto me vas a contar cómo te sentís. Y además me gustaría que hagas un Insight Group con gente que se siente como vos.

– Ah… no, no doctora. Yo no puedo estar con gente, de sólo pensarlo me agarra taquicardia.

– ¿Y si hacemos la prueba? yo creo que te va a hacer bien. ¿Te animás a intentarlo?

– Y… la verdad es que no. ¿Hay mucha gente? ¿Cuánto cuesta?

– La gente que haya no nos importa. Vos vas a tener un partner que va a elaborar con vos, en un principio se trabaja de a pares. Cuesta 300 dólares.

II.

Comencé el tratamiento con las flores de Bach y debo confirmar, sobre la base de mi propia experiencia, que son milagrosas. A la semana pude levantarme, vestirme decentemente y dejarme llevar hasta la entrada de un hotel de Buenos Aires, donde arrancaba bajo la lluvia el enigmático Insight Group. Me abrí paso entre una multitud exaltada por la emoción y me acredité con la voz temblorosa, perseguida, mientras preguntaba por mi partner, que yo suponía era la soga en la tempestad, el que iba a rescatarme. No tuve respuesta.

Nos encerraron en un gran salón, previo aviso de que la puerta no se abriría por ninguna causa en todo el día. Yo lloraba sentada en mi silla. Los demás eran toda gente rara, se reían a carcajadas así como discutían a los gritos, y recién habíamos llegado. Quizás ellos sí sabían en dónde estaban. Una rubia cheta, con una cadencia de psicóloga, saludó y me entregó una masa negra para que forme una figura. Se fue repartiendo plastilinas y yo a la mía la hice un bollo. La rubia se movía como pez en el agua entre enfermos mentales, y con la misma sonrisa estática me hipnotizó para que la acompañe a conocer a mi partner. La seguí mansa. Violeta, te dejo con Lucía. Conózcanse y cuéntense qué figura modelaron.

Y le hablé a sus manos, le dije que lo mio era una piedra aplastada; levanté la mirada hacia unos ojos bellos, dos almendras tristes, y se me disparó la arritmia desbocada porque mi soga a la vida era Lucía, la Pimpinela. ¿Cómo me engañaron así? ¿Cómo iba a sondear mi abismo ronco una estrella soprano? Hoy pienso que si hubiese sido la gata Varela quizás mi reacción hubiese sido otra, pero con ella me espanté. Me sentí excedida por la fama de mi partner y me dieron ganas de vomitar. La pimpinela me abrazó asustada y yo sentí que me iba girando con el agua de algún inodoro. Me solté y salí corriendo. Intentaron detenerme pero no pudieron, empujé al guardián de la puerta y salí sin aire al pasillo.

Corrí y corrí por la calle olvidándome de todo, crucé la avenida Independencia sin mirar y apenas alcancé a frenar con las manos al taxi que me atropelló. Y así, sentada en el piso de esa esquina, sabiéndome entera, pensé que se cerraba un círculo. Tenía que ocurrir para entender que yo quería vivir, y que quería vivir bien. En vez de gotas llovían flores.

III.

Hoy estoy deprimida en otro lugar. Difiere en el espacio, en el tiempo y en la experiencia. Me permito vivirlo tranquila pero atenta. Justo antes de terminar este relato mis hijas me regalaron bombones con forma de margaritas y una carta preciosa en la cual todo es amor y agradecimiento “por ser como soy”.

Parece mentira que en un día bello como hoy, mientras suena China Girl, veo que estallaron los canteros y se abrieron las flores que planté desde semilla. Son tan lindas y petulantes que avergüenzan. Y sentada en el pasto noto que las penas se adormecen para dar paso a un atisbo de bienestar.

Y creo que estoy salvada, porque aunque el cuco me haya encontrado aquí, esta vez lo enfrento poderosa. Estoy rodeada de flores, y puedo jurar que son milagrosas.

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15 comentarios sobre “Rodeada de flores

  1. Viole… que increiblemente real, por momentos me emocionó identificarme tanto con aquel estado en el que te describis… Gracias por ayudarme a pensar que no soy la unica que siente ganas de estar en un coma profundo que no la deje pensar…. Es esperanzador saber que se puede superar y que en algun momento el sol vuelve a brillar. Beso enorme.

  2. SENCILLAMENTE atrapante y llena de emociones tu historia Vio….yo HE CORRIDO alguna vez y me encontré sin saber dónde en Devoto…con la cara empapada de lágrimas, lágrimas que no tenían origen ni destino…peo ALLÌ estaban. Y cuando vuelven a parecer…ESCRIBO…y me hace bien. Me gusta leerte, me gusta de alguna manera poder ser UNA DE LAS FLORES que hoy te RODEAN para ayudarte a levantar…besosss miles! 🙂

  3. Viooooooooo me hiciste llorar…me encanta leerte.
    Cautivante… hiciste mi imaginación volar…por momentos me sentí tan identificada que el personaje no eras vos sino yo.
    Un abrazo

  4. Genial el relato. También me sentí identificada… nunca llegué a correr con las piernas… pero sí corrió mi alma desesperada tantas veces, buscando sin encontrar, algo que no sé qué era… No estoy tan segura de que sean cuestiones hereditarias, creo que la tristeza, la depresión son parte intrínseca de la sensibilidad (algo así como ‘a más sensible, más posibilidad de vivir intensamente un momento feliz y un momento triste)… creo que hay personas que viven todo intensamente, así la desolación como el bienestar rodeado de flores…

  5. Hermoso relato Viole, todo florece a tu alrededor gracias a vos y tu energía y lo más bello son tus 3 florcitas. (…y me hiciste acordar que mi papá hizo Insight hace muchos años y cuando fuimos a recibirlo post curso estaba Lorena Paola!)

  6. Quiero de esas flores.

    Aparte:
    El título “Rodeada de flores”,
    el origen (la tía vidente),
    y la idea en sí (estar rodeada de flores)
    me encantan.
    Supongo que la realidad
    (estar rodeada de flores)
    debe ser mejor aún.

    Vos debés ser alta flor
    imagino tenés un buen jardín
    y tenés las flores de tus hijas.

    Seguro ya pasó y estas líneas te encuentran ya en otra cosa, porque Todo Pasa, efectivamente.
    Me gusta esta nueva plantilla y tmb lo que escribiste en “Sobre la autora”.
    Salud, salud y más salud.

    1. N! me encanta que te encante. Y sí, yo soy una flor alta y desgarbada que mira el piso, ejem.
      La plantilla la cambie porque arranqué muy dark, me gustaba la idea de negro noche y rojo sangre, pero me fui suavizando. Habrá que ver en qué termino.
      Besos. Todo pasa (como dice el anillo de Grondona, je)

  7. amiga, los círculos se van cerrando, tal vez el de esa tristeza en serio ya se cerró y sólo necesitabas rememorar

    besos y abrazos y más flores!

    (la magia de la narración me impide preguntarlo, pero me mata lo de lucía! “podría haber sido peor”!!!!! jajajaja)

  8. Hermoso relato !!! y me causo tristeza hasta las lagrimas… conosco mucho esos temas, los vivi ,los sufri y ahora solo los recuerdo !!!! me encanta leerte …me hace bien !!! te quiero mucho VIOLE BESOSSSSS

  9. OMG!!!! Viole me dejas sin palabras pero llena de emociones. Como disfruto cuando te leeo…. lloro y lloro mientras leo una y mil veces cada oracion. Supongo que el conocerte me acerca mas a tus historias… o tal vez no, que se yo. Me haces bien, mucho bien. Te quiero mucho y cada vez que leo algo tuyo me dan mas ganas de verte de nuevo y abrazarte fuerte. Besosssssssssssss

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